martes, 2 de noviembre de 2010

ASPECTOS GENERALES DEL SISTEMA EDUCATIVO BOLIVARIANO

LECTURA COMPLEMENTARIA

El Sistema Educativo Bolivariano


El Sistema Educativo Bolivariano es una política del Estado Venezolano que responde a la necesidad generada por diversos factores, tales como: deserción y exclusión escolar, desnutrición, repitencia, bajo rendimiento escolar, pérdida de la identidad local-nacional, formación permanente de hombres y mujeres, y la transformación económico-social del país, en correspondencia con el momento histórico de transformación que vive la nación. Está dirigido a afrontar las limitaciones de la educación tradicional, de manera de profundizar el proceso de construcción colectiva para todos los niveles del sistema educativo, con una concepción holista del ser humano en desarrollo, articulado con la práctica y continuidad curricular y pedagógica entre cada uno de los niveles y modalidades del sistema educativo, a fin de fortalecer a cada educando en el conocimiento de sus propias capacidades y competencias, su formación en un sentido de progresividad del desarrollo humano y social en armonía con los períodos de vida como continuidad que considera las condiciones externas en lo antrópico, social, cultural, geográfico e histórico. Esta cualificación de la educación implica, entre otras cosas, garantizar su esencia humana, ética, democrática y de calidad para todos, gratuita y obligatoria, como derecho inalienable de todo ciudadano, que se circunscribe a la concepción Constitucional del Estado Docente.

En consecuencia, se desarrolla a través de una nueva concepción de la educación como:

• Transformadora de la sociedad, en la cual se concreta e identifica la participación, la identidad nacional, la formación crítica, la integración a la comunidad, el arraigo a nuestra historia, nuestras costumbres y nuestros mejores valores, apuntando a la construcción de una sociedad justa.

• Participativa y democrática. Todos los miembros de la comunidad participan en la toma de decisiones, en la ejecución y en la evaluación de las actividades educativas en un clima de relaciones horizontales donde toda opinión se valoriza, donde se forma para la autonomía, para la participación y para la democracia.
• Fuente de participación comunitaria. Una educación en, con y para la comunidad, pues la comunidad está presente en la actividad educativa y hace uso racional de la institución educativa y su entorno.
• Un modelo de atención educativa integral que promueve la justicia social. Para consolidar el derecho de todos a la educación, no basta con garantizar el ingreso a los centros educativos, es necesario proporcionar una atención integral que permita la permanencia, prosecución y culminación del alumno dentro del sistema. Cada institución debe desarrollar acciones intersectoriales con la familia y otras instituciones científicas, artísticas, deportivas y del trabajo como espacio de relación humana.
• Un ejemplo de renovación pedagógica permanente. La transformación pedagógica implica atender a niñas, niños, adolescentes y jóvenes como sujetos de su propio aprendizaje, a partir de su experiencia y de su acervo. Esto conlleva a construir y expresar sus ideas y sentimientos, trabajar en equipo, considerar puntos de vista diferentes y comprender y aprender la producción cultural humana, de manera permanente.
• Un sistema que lucha contra la exclusión educativa. Se comprende como el reto central, alcanzar una educación integral, de calidad para todos y todas, en el marco de la integración nacional.
• Espacio para la formación integral. Un espacio que promueve la justicia social, garantizando el derecho de todos y todas al ingreso, permanencia, prosecución y culminación en el sistema educativo integral. Desarrollando acciones intersectoriales con la familia e instituciones científicas, artísticas, deportivas, para generar el desarrollo de todas las aptitudes del educando.
• Espacio del quehacer comunitario. Las instituciones bolivarianas se vinculan profundamente con su localidad, contextualizando el currículo y rescatando el liderazgo que les corresponde.
• Espacio de salud integral y vida. Orienta la prevención, protección y defensa de la salud como derecho humano. Fortalece y propicia la articulación e integración de las políticas intergubernamentales, la recreación y el deporte en armonía con la naturaleza y el medio ambiente.
• Espacio para la producción y productividad. La educación y el trabajo para la liberación son parte de los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Con la colaboración de otros organismos gubernamentales y no gubernamentales de la región y el país, se asume el reto y compromiso de apoyar procesos, facilitar recursos y fortalecer la práctica productiva con la filosofía de “aprender haciendo y enseñar produciendo”.
• Espacio para la comunicación alternativa. Las instituciones educativas, más allá del campo cognitivo, deben permitir múltiples funciones, las cuales deben deben ser potenciadas, pues el poder de la comunicación es inherente a su condición como medio del Estado y la sociedad en la formación de ciudadanos.

• Espacio para las TIC. Orienta la posibilidad de universalizar y democratizar la información a través de los Centros Bolivarianos de Informática y Telemática (CBIT), permitiendo conocer y comprender al mundo desde lo local.
• Espacio para la Paz. Orientado al desarrollo de los valores de paz, tolerancia y solidaridad. En los espacios educativos y su entorno, se desarrollan: dinámicas grupales para el estudio de la Constitución, Lopna, elaboración de periódicos, talleres de derechos humanos, etc., entre alumnos, docentes y comunidad.

Esta política de Estado se inscribe en el proceso de transformaciones políticas y sociales que vive el país, que otorga prioridad a la educación para detectar necesidades, fortalezas y potencialidades al tiempo que se generan las experiencias, los aprendizajes organizacionales y el fortalecimiento institucional necesario para la extensión del Proyecto Educativo Bolivariano, con un nuevo paradigma que supera el carácter punitivo de la supervisión y da paso a la orientación, acompañamiento, control y evaluación del proceso educativo en cada institución, sea cual sea el nivel o la modalidad con la que trabaje, y la preparación del personal directivo para el ejercicio de una administración escolar democrática y participativa.

Fundamentación política, filosófica y legal


Los cambios políticos y sociales que ha vivido Venezuela en los últimos años están orientados a construir una democracia participativa y protagónica, en el marco de una democracia social y un Estado de justicia social que universalice los derechos fundamentales, entre ellos la educación, y en este marco al Sistema Educativo Bolivariano le corresponde la formación del/la nuevo(a) republicano(a) capaz de vivir en una sociedad democrática participativa, protagónica, multiétnica y pluricultural, como lo exige la CRBV (Istúriz, 2004).
En este sentido, el Sistema Educativo Bolivariano constituye la concreción de una exigencia a nivel nacional que se contextualiza en la transformación social y cultural en una perspectiva de Estado Docente, que orienta la educación para la formación del ciudadano y la ciudadana de acuerdo a las perspectivas y aspiraciones de la sociedad venezolana. Se ubica en el contexto de una educación integral permanente, de calidad para todos y todas, concebida como un continuo de desarrollo del ser social y que define la pedagogía en un contexto total e integral, de forma que los niveles y modalidades, como instrumentos administrativos del sistema educativo, se correspondan a los períodos de vida y de desarrollo del ser humano en consideración a los aspectos biológico, psicológico, cultural y social que lo determinan, lo que implica una pedagogía coherente desde la perspectiva humanista, orientada a la formación de una cultura ciudadana, dentro de las pautas de diversidad, participación y solidaridad, en un marco de equidad y justicia social, tal como lo establece la CRBV en su artículo 3:
“El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.
Asimismo, se basa en los artículos 75 y 78 de la CRBV que señalan:
“El Estado protegerá a las familias como asociación natural de la sociedad y como el espacio natural para el desarrollo integral de las personas... Los niños, niñas y adolescentes son sujetos de plenos de derecho... El Estado, las familias y la sociedad asegurarán, con prioridad absoluta, protección integral, para lo cual se tomará en cuenta su interés superior en las decisiones y acciones que le conciernen...”.
Y los artículos 102 y 103:
“La educación es un derecho humano y un deber social fundamental…” “Toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades...” “La educación es obligatoria en todos sus niveles, desde el maternal hasta el nivel medio diversificado... El Estado creará y sostendrá instituciones y servicios suficientemente dotados para asegurar el acceso, permanencia y culminación en el sistema educativo...”
Por otra parte, los artículos 107, 108 y 111 de la CRBV señalan que la educación ambiental es “obligatoria en los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la educación ciudadana no formal...”; la contribución de los medios de comunicación públicos y privados en la formación ciudadana; y el derecho “al deporte y la recreación como actividades que beneficien la calidad de vida individual y colectiva…”.

También cabe destacar que el artículo 81 de la CRBV incorpora los derechos de las personas “con discapacidades al ejercicio pleno y autónomo de sus capacidades y a su integración familiar y comunitaria…el respeto a la dignidad humana… su formación y capacitación…”. Igualmente el artículo 9 de la Carta Magna se refiere al castellano como idioma oficial de los venezolanos y los idiomas indígenas como oficiales en los pueblos indígenas “por constituir patrimonio cultural de la nación y la humanidad”; así como, el artículo 121 señala el derecho de los pueblos indígenas “a mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores... tienen derecho a una educación propia y a un régimen educativo intercultural y bilingüe, atendiendo a sus particularidades socioculturales, valores y tradiciones”.
En este contexto legal se enfatiza la educación y el trabajo como procesos fundamentales para la construcción de la sociedad, el bienestar del pueblo y la garantía de derechos. Asimismo se destaca una orientación de la educación hacia el desarrollo humano, a la formación integral, con base al ejercicio democrático, el respeto a las personas para hacerlas ciudadanas. Es así que, la formación integral que se pretende con la educación articula el proceso de aprendizaje en un todo coherente, partiendo para ello de la integración del hacer, conocer y convivir para el desarrollo del ser social. Con esta perspectiva humanista y holista la persona es vista como una totalidad: por una parte, mente, cuerpo y espíritu, y por la otra, como ser humano en convivencia social.
Asimismo destaca la CRBV la necesidad de un currículo que atienda a la diversidad de contextos sociales y culturales, para fortalecer a las culturas particulares y a la identidad local y nacional. Esto significa un currículo con una práctica pedagógica contextualizada, que considere las experiencias ambientales y del entorno familiar - comunitario, para así obtener viabilidad y pertinencia social y cultural. Igualmente define la corresponsabilidad entre la familia, la sociedad y el Estado en la educación, la concepción de los niños y niñas como sujetos de derechos y como prioridad absoluta en las decisiones en cuanto a las políticas y planes encaminados a lograr la protección integral.
Este planteamiento se fortalece con lo establecido en la Lopna, que señala el derecho de los niños, niñas y adolescentes a la educación y la obligación de los padres, representantes o responsables en materia de educación. El derecho a la participación en el proceso educativo, a ser respetados por los educadores, a una disciplina escolar acorde con los derechos y garantías. Incorpora también esta ley, la educación de niños y adolescentes indígenas y los que tienen necesidades especiales. Así como, el derecho al descanso, la recreación, el esparcimiento, el deporte y el juego, el derecho a la libertad de expresión y a la información.
Todo ello va en consonancia con el pensamiento robinsoniano y las tendencias filosóficas actuales que destacan la importancia de la educación para y en la vida, a través de la formación integral del educando con énfasis en los valores (libertad, honestidad, colaboración, responsabilidad, respeto), para de esta forma propiciar la cooperación, el amor al trabajo, la convivencia, la paz y la armonía entre las personas.
Con relación al pensamiento robinsoniano desde una perspectiva teórica – práctica, para el maestro Simón Rodríguez el currículo es un proceso que combina lo conceptual con la realidad. Esto supone, lo vivencial y lo académico, la teoría y la práctica, lo individual y lo colectivo; incorporando la familia y la comunidad como ámbitos sociales de aprendizaje, integrados a las escuelas. En este sentido, la filosofía de Simón Rodríguez (Rubilar, 2004) perfila una educación práctica y social que establece vínculos entre el individuo y la sociedad, para la “formación de ciudadanos”. Vista la institución educativa como “centro activo, práctico ligado a las necesidades reales del educando”. Con esta visión concibe el saber “como saber experiencial, para aprender, del conocimiento para hacer, producir y crear” (p. 2). De esta forma la relación entre la teoría y la práctica en educación la plantea en el orden del tratamiento de las cosas y de impulsar las ideas sociales “saber vivir en República”.
Esto permite afirmar que el Sistema Educativo Bolivariano, en una perspectiva humanista social, está orientado hacia el desarrollo humano y del ser social y a garantizar la universalización de los derechos fundamentales. Asimismo, como exige la CRBV, garantiza un currículo adecuado a la multiculturalidad de la sociedad venezolana para contribuir a la formación ciudadana de acuerdo a las culturas particulares y a la identidad local y nacional. De esta forma, la pedagogía que la sustenta debe partir de las experiencias del ambiente natural y social de los educandos, para que se produzca la contextualización del aprendizaje, lo que proporcionará pertinencia social y cultural al currículo.
Por otra parte, se considera la educación en un sentido ético, que fortalezca valores y que tienda a delinear una sociedad participativa, responsable, solidaria, justa; en la que se respete la vida, los derechos individuales y sociales, históricos y la libertad.

Principios del Sistema Educativo Bolivariano

1. Transformador de la sociedad a partir de la identificación de lo local, lo regional y lo nacional. La práctica de la participación, la formación crítica, la integración a la comunidad, el arraigo la propia historia, a las costumbres y valores, apuntan a la construcción de una sociedad más justa y al fortalecimiento de las personas y las comunidades para que sean protagonistas de la transformación del país.

2. Participativo y democrático, pues todos los miembros de la comunidad participan en la toma de decisiones, en la ejecución y en la evaluación de las actividades educativas con un clima de relaciones horizontales donde toda opinión se valoriza, donde se forma para la autonomía, la participación y la democracia. Un sistema cuya gestión sea cada vez más, producto de la participación protagónica, soberana, respetando las especificidades locales, regionales y nacionales.
3. De participación comunitaria: en, con y para la comunidad. Esto significa que la comunidad está presente en la actividad educativa, hace uso racional de la escuela y su entorno. En consecuencia, la comunicación entre la comunidad y su escuela tiene que ser fluida y significativa. La escuela es útil a la comunidad y le sirve para fortalecer su capacidad de organización, de reflexión, de expresión y de acción. Al mismo tiempo, permite su interacción con otros modos de ser, de hacer y pensar.
4. Atención educativa integral que promueve la justicia social. Para consolidar el derecho de todos y todas a la educación, no basta con garantizar el ingreso a los centros educativos, es necesario proporcionar una atención integral que permita la permanencia, la prosecución y la culminación de la educación en cualquier etapa. En este sentido, se concibe al estudiante desde una visión holista, en las esferas del saber, del ser, del hacer y el convivir. Para tal efecto, propone el desarrollo de acciones con la familia y la comunidad, así como intersectoriales, con organismos de salud e instituciones científicas, artísticas, deportivas y del trabajo como espacios de relación humana y social.
5. Ejemplo de renovación pedagógica permanente. Entendiendo lo pedagógico, más allá de las técnicas y estrategias de enseñanza, la renovación y transformaciones pedagógicas parten de un cambio ético, de la reflexión sobre para qué se enseña y lo que se aprende, a quién (es), qué, dónde y por qué. Implica entender al educando como sujeto de su propio aprendizaje, a partir de su experiencia y de su acervo. Igualmente, se entiende la enseñanza como el arte de propiciar las situaciones y las interacciones que permiten al estudiante afirmarse como sujeto de su propia formación. Esto conlleva a construir y expresar sus ideas y sentimientos, trabajar en equipo, considerar puntos de vista diferentes y comprender y aprender la producción cultural humana, de manera permanente. De esta manera, la escuela se convierte en un espacio para el diálogo de saberes y producción cultural. Entonces, el aprendizaje se realiza, en compenetración con la vida, emprendiendo y haciendo, investigando y comunicando.
6. Lucha contra la exclusión educativa. Esto se comprende como el reto central, para alcanzar una educación de calidad para todos y todas, en el marco de integración nacional.

Fundamentación pedagógica

El Sistema Educativo Bolivariano tiene su base pedagógica en el pensamiento robinsoniano, así como en las corrientes del pensamiento humanista social. Parte de la aserción de que se debe construir una pedagogía propia potenciadora y humanizadora que ofrezca oportunidades de experiencias que redunden en cambios significativos y de calidad en la educación de los educandos; que facilite nuevos aprendizajes que respondan a sus intereses y potencialidades. Para ello se propone asumir una actitud de reflexión e investigación del entorno en la indagación de nuevos planteamientos para los cambios posibles. En este aspecto se destaca la reflexión y análisis de la práctica pedagógica y su relación con la realidad, lo que implica una interacción continua entre los conocimientos y experiencias que posee el/la docente y la realidad en la que actúa. De esta forma se favorece una mayor participación en el proceso de construcción curricular que debe ser permanente y ajustado a los saberes y a la práctica, en la búsqueda de su pertinencia académica, social y cultural.

En este contexto, la educación bolivariana se concibe como un proceso social y cultural permanente, integral y de calidad, que tiene como finalidad desarrollar las potencialidades de cada ser humano y garantizarle el pleno ejercicio de su personalidad, de manera que contribuya al desarrollo de procesos de transformación social, consustanciados con los valores de la identidad nacional.
En esta concepción es necesario la construcción de una pedagogía que recoja los valiosos aportes de los pedagogos venezolanos y que a la vez tenga la apertura para incorporar nuevos conocimientos, a partir de un análisis crítico y a la vez constructivo de los aprendizajes que brinda la propia realidad para producir teorías que nazcan de la investigación y la práctica docente, que respondan a las realidades y expectativas de la diferentes comunidades; todo ello en función de generar y aprovechar oportunidades de aprendizaje significativos de los niños y niñas, a partir de un proyecto de desarrollo humano que haya sido discutido y consensuado en un ambiente democrático. Una pedagogía participativa, que contribuya a fomentar la convivencia ciudadana y que involucre a los educandos en la resolución de problemas y toma de decisiones en cuanto éstos afectan a su comunidad. Lo que significa un currículo, que se acerca al desarrollo del individuo como persona pero también como sujeto social que se ubica dentro de una cultura determinada y que participa desde su diversidad como sujeto cultural.

Asimismo el enfoque de desarrollo humano y social enmarca su fundamentación pedagógica en perspectivas teóricas que se interpretan manteniendo la coherencia curricular; así como, explican y profundizan el desarrollo humano tomando en cuenta su diversidad y complejidad.
Todo esto en atención a la definición de la educación como elemento fundamental para el desarrollo del ser social, por lo que se entiende el desarrollo “como un proceso que se produce a lo largo de toda la vida y que se origina por la combinación de estructuras biológicas (lo genético) y las condiciones sociales y culturales (medio ambiente)” (MED, 2005, Pág. 27). Igualmente, Stern, Piaget, Vigotsky y Leontiev, comparten este planteamiento, de acuerdo a Hernández y Granier (2003). Esta autora explica que las condiciones humanas de vida son determinantes fundamentales de las condiciones psíquicas humanas y no son producto sólo del cerebro humano. En esta perspectiva la relación entre la herencia y el medio ambiente definen el desarrollo del ser social, la formación de la persona pues determina la condición humana. Lo que trae el individuo genéticamente, sus particularidades, las propiedades naturales del organismo, en combinación con un ambiente rico en aprendizajes y experiencias en la sociedad humana en la que el niño o la niña se educa, potencian su desarrollo.
Un elemento importante a considerar para analizar y comprender el desarrollo son los estadios del mismo, que según Santrock, (2003), se refieren al período de vida en el cual una persona cuenta con determinadas características. Esto significa que las distintas características deben estar relacionadas con etapas específicas de la vida. Para el mismo autor los períodos usualmente definidos son: prenatal, primera infancia, niñez temprana, niñez intermedia y adolescencia. Aunque la posición asumida en esta fundamentación es que el desarrollo se produce durante toda la vida, desde la gestación hasta la vejez.

Igualmente se considera a Vigotsky (1981) quien planteó la teoría del constructivismo social-cultural, explicando que los procesos psicológicos del ser humano tienen un origen social. Sostiene que la finalidad de la educación es promover el desarrollo del ser humano y que la educación siempre va delante del desarrollo, por lo que éste se debe potenciar mediante el aprendizaje. La interacción social con otras personas es fuente de aprendizaje y promueve el desarrollo. Existe una relación entre el desarrollo, la educación y el aprendizaje; por ello se deben conocer los niveles de desarrollo del educando, el nivel real se determina mediante las actividades que hace independientemente, y el nivel potencial, cuando necesita la ayuda de alguien, pero al final puede lograr hacerlo independientemente. Es así que la educación promueve los aprendizajes, actuando en la zona de desarrollo potencial, proporcionando apoyo para fomentar el desarrollo del estudiante. En este enfoque existe una valoración positiva de las diferencias individuales, porque aunque en el nivel de desarrollo potencial la ayuda la aporta alguien más capaz, se parte de que el aprendizaje se produce entre iguales, ya que el sujeto social que aprende es activo, pero ante todo es interactivo (Castorina y Ferreiro, 1996).
De acuerdo a esta teoría la mediación es el proceso por excelencia para avanzar en el desarrollo, actuando entre el educando y su entorno, sirviendo de apoyo y ayuda en la organización y desarrollo de su sistema de pensamiento, facilitando la aplicación de nuevos conocimientos, nuevas capacidades en las situaciones que se le presenten. Si los educandos aún no han adquirido las capacidades para organizar lo que perciben, la persona que actúa como mediadora le ayuda a resolver la actividad que se les plantea, tomando en cuenta sus propias competencias intelectuales. El concepto de mediación en el campo educativo ha tenido importantes implicaciones, pues “constituye la base teórica de un principio pedagógico general: la única buena enseñanza es la que precede al desarrollo. En este sentido, se plantea el principio de la educación que desarrolla” (MED, 2005, Pág. 36). En la práctica educativa, la acción mediadora apoya las potencialidades, el desarrollo de nuevas capacidades, a partir de las que el educando ya posee.
También la teoría ecológica de Bronfebrenner ((1987)) sirve de apoyo al currículo, el cual centra su posición en el análisis de los entornos o contextos en los que se produce el desarrollo del ser humano, como determinantes del mismo. La teoría afirma que el desarrollo del ser humano es afectado por las relaciones que se producen en los diferentes contextos, los cuales se van modificando a lo largo del ciclo vital, ya que son entornos cambiantes y van configurando el ambiente ecológico de la persona en desarrollo durante toda su vida.
El autor estructuró los contextos en: (a) Microsistema o contexto inmediato del ser en desarrollo, allí se producen un conjunto de interacciones, relaciones interpersonales directas, significativas donde las personas asumen roles sociales; igualmente se producen patrones de actividades específicas. Ejemplos: la familia y la escuela. (b) Mesosistema constituido por un sistema de microsistemas. Ejemplo: La red entre la escuela y la familia. (c) Exosistema donde la persona no participa de forma directa, pero todo lo que tiene lugar en el mismo influye en el resto de contextos de desarrollo. Ejemplo: situación laboral de los padres, las acciones de la comunidad educativa, el sistema de protección, los medios de comunicación social, en especial la televisión. (d) Macrosistema o contexto más global que ejerce su influencia sobre todos los demás sistemas de desarrollo. Tiene que ver con la cultura, la ideología, las creencias. Un ejemplo es el país en su totalidad.
Tomar en cuenta este enfoque significa que el Sistema Educativo Bolivariano sabe que los educandos están constantemente expuestos a las influencias de las situaciones que ocurran en su realidad social, no sólo en su entorno familiar, sino también las que ocurren en otros contextos que puedan o no estar en relación directa con ellos.
Otro aspecto importante a considerar en esta fundamentación es la concepción constructivista del conocimiento que reconoce la acción del sujeto que aprende sobre su realidad circundante, en ese proceso intervienen su razón (esquemas y conocimientos previos) en relación con lo real (objetos, personas y situaciones del ambiente). Ahora bien, esa es una realidad humanizada, tiene una intencionalidad y una funcionalidad determinadas por seres humanos, por lo cual, para aprehenderla se requiere de la acción mancomunada, del apoyo de otros seres humanos o de actores mediadores que ayuden al sujeto en el proceso de hacer suyos los significados de los productos culturales de dicha realidad (Ríos, 1997).
En este contexto la construcción del conocimiento, supone tanto las características de lo que se conoce como la perspectiva de cada individuo, derivada de su ubicación en un ambiente ecológico, histórico, geográfico y social desde donde se construye ese saber. Esta orientación supone la integración de los cuatro pilares fundamentales de la educación, señalados por Delors y otros (1996) en el Informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI: aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a convivir y aprender a ser.
Para efectos del Sistema Educativo Bolivariano, tal como lo expresa el cuadro siguiente, se toman como referencia estos pilares y se ubican en una dinámica pedagógica y didáctica que se produce con el hecho educativo y se fortalecen, se valorizan dando lugar a la continuidad desde lo humano, real concreto, en un sistema integral de ejes curriculares que se corresponden con los aprendizajes fundamentales requeridos por el sistema educativo.



En este contexto, considerando a la educación para niños y niñas de 6 a 12 años, el eje lúdico correspondiente a Educación Inicial, evoluciona hacia la valorización del trabajo, que forman la base del eje educación para y en el trabajo liberador y se articula con la afectividad para formar la pertenencia con su entorno, que le da soporte a la identidad como eje, orientada a identidad local, regional y nacional que le permiten al niño y la niña comprender el valor de la historia y geografía como expresión del espacio de su vida humana y social. La formación en este sentido integral y significativo busca ampliar el sentido de pertenencia, por lo que considera lo individual y lo colectivo, lo familiar y lo lejano, es decir, lo personal, natural, social y cultural, para la comprensión de si mismo(a) y del mundo que lo rodea. Por otra parte el eje cognitivo se orienta hacia la formación de capacidades de comprensión de lo complejo, como pensamiento creado desde la realidad y que toma sentido en la continuidad del eje desarrollo de la inteligencia ya iniciado en la primera infancia para la construcción del conocimiento, la comprensión, la comunicación, vinculado a lo afectivo y lo social, para la transformación de la realidad. Lo que implica un trabajo pedagógico que genere mediaciones que potencien los aprendizajes de los/las estudiantes. Estos ejes integrados en un modelo de espiral, se relacionan con los aprendizajes fundamentales que conforman el Perfil del de la Educación Bolivariana, como son: Convivir, Saber y Hacer para el desarrollo del Ser Social solidario y creativo que requiere la sociedad venezolana.
Las características de los cuatro pilares fundamentales de la educación, señalados en el señalado Informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, se explican de la siguiente manera:

Aprender a conocer: Se adquiere a partir de la interacción con la realidad y otras personas y se aplica en acciones que demuestran su comprensión, por ejemplo, en el comportamiento, en el lenguaje. Implica integrar el cuerpo y la mente en el descubrimiento del mundo, para transformarlo y crear mundos nuevos. Se relaciona con el reconocimiento de las posibilidades propias y las limitaciones para encarar la búsqueda y adquisición de habilidades y destrezas. El Sistema Educativo Bolivariano asume el aprender a conocer como el saber, ya que el conocimiento está presente en todos los aprendizajes.
Aprender a hacer: Hacen falta prácticas, técnicas y procedimientos para influir en el entorno, que resultan de la interacción de lo que se sabe, los intereses o motivaciones y necesidades del sujeto, del entorno y del momento que se aplica para vivir a plenitud la realización que produce el hacer acertado.
Aprender a convivir: La necesidad de "aprender a vivir juntos conociendo a los demás, su historia, sus tradiciones y su espiritualidad" en la búsqueda de "crear un espíritu nuevo que impulse la realización de proyectos comunes o la solución inteligente y pacífica de los inevitables conflictos", (J. Delors 1996). Poder vivir en sociedad, es decir, con los otros, es un éxito de la comunicación. No basta con tener, como mínimo un tipo de lenguaje. Es necesario que ese lenguaje sea lo suficientemente comunicativo como para lograr facilitar la comprensión de la diversidad humana y su derecho a existir. La comunidad es la máxima expresión de la comunicación (Ríos, 1998).
Aprender a ser: Los tres pilares anteriormente mencionados, muestran que el ser humano es la construcción de toda una vida. Los períodos de crecimiento y desarrollo permiten el recorrido vital apoyado en una serie ininterrumpida de trabajos y acciones permanentes que inciden en la configuración de la persona como una integración de cuerpo y mente. Así el individuo satisface de forma inmediata necesidades pulsionales como el hambre; se vincula socialmente en la búsqueda colectiva del bienestar material y espiritual y trasciende su ciclo vital en el afán de vincularse con un destino aún por venir que tiene su fundamento en una historia pasada. En el Sistema Educativo Bolivariano se interpretan estos pilares como aprendizajes fundamentales y el saber, el hacer y el convivir contribuyen con el desarrollo del ser social
Asimismo en el contexto de lo relacional del aprendizaje, afín con el constructivismo, el currículo se basa en los enfoques del aprendizaje significativo y de la globalización o integralidad de los aprendizajes En este sentido se parte de lo planteado por Ausubel y sus colaboradores (Ausubel, Novak y Hanesian, 1986), quienes sostienen que un aprendizaje se hace potencialmente significativo cuando se basa en experiencias previas, cuando el aprendiz logra relacionar la nueva información y ésta es comprendida y asimilada significativamente. No obstante, este proceso relacional necesita de una intensa actividad por parte del sujeto que conoce, ya que debe establecer relaciones entre el nuevo contenido y los ya existentes en su estructura cognitiva. En la práctica pedagógica es un medio que puede utilizarse para favorecer la actividad cognitiva interna directamente implicada en este proceso. El aprendizaje significativo es aprendizaje globalizado, se produce relacionando lo nuevo que se aprende y “la estructura cognoscitiva del alumno” (Zabalza, 2001). Este proceso supone un cambio de visión de la enseñanza, por parte del/la docente, ya que introduce esta perspectiva diferente en cuanto a la “técnica didáctica”, como plantea Zabalza, tiene que ver con la actitud con que se aborda la educación, sus fines y con “la capacidad para situar cualquier contenido de aprendizaje como parte integrante de estos fines”.
La globalización en cuanto elemento didáctico, trata que los(as) estudiantes adquieran conocimientos y habilidades conectadas entre sí y con la realidad con una visión de integralidad, tal cual es la realidad y por ende debe ser el aprendizaje que se construye a partir de ella. De ahí que consiste en organizar el conocimiento atendiendo las potencialidades e intereses de los educandos, formándolos para enfrentar situaciones futuras en la vida. Además, un enfoque globalizador en el currículo permite atender la diversidad, en cuanto a las características diferentes de tipo personal, social, cultural, geográfico, que se dan en las escuelas y en las comunidades.
Este enfoque es consistente con la definición de educación integral planteada por Belén San Juan que “entiende el hecho pedagógico como acción global” (Bracho, 2005), el enfoque holístico implica incorporar en el proceso de aprendizaje la teoría y la práctica, lo que se corresponde con la “concepción global de la ciencia”. Asimismo, sostenía esta autora que la educación integral debe estar orientada a la práctica de una enseñanza y de un aprendizaje de carácter interdisciplinario para hacer posible el hallazgo de relaciones y de esta forma asegurar la formación integral de los(as) estudiantes. (Págs.113 y 118).
La propuesta de ejes curriculares en el Sistema educativo Bolivariano tiene un fin globalizador, ya que procura su integración en el proceso de aprendizaje del educando. Los mismos van dirigidos, fundamentalmente a dos propósitos: darle consistencia al currículo, y potenciar conocimientos y experiencias relevantes en la formación del ciudadano y la ciudadana que requiere la sociedad venezolana y que se logra con la educación. En cuanto a la metodología para poner en práctica la globalización de los aprendizajes, es importante resaltar que la experiencia en Venezuela ha sido a través de la estrategia de proyectos, tanto de aula o didácticos, como proyectos educativos integrales comunitarios.




La metodología de proyectos

De acuerdo a los enfoques del constructivismo social, aprendizaje significativo y globalización o integralidad de los aprendizajes, se recomienda que la planificación curricular contextualizada utilice la metodología de proyectos, entendiéndola como conjunto de nociones y actividades que deben ser aprendidos y realizados en torno a un tema significativo para el niño o la niña, en relación con las áreas de aprendizaje en su integración con los ejes curriculares, en el cual su participación sea activa poniendo en práctica todas sus capacidades y potencialidades, en el contexto del convivir, el saber y el hacer.
La ejecución de metodologías en el proceso educativo debe ser producto de un proceso de construcción colectiva con estrategias innovadoras para el conocimiento y valoración de la propia realidad de los actores del proceso educativo en lo social, económico, político, ambiental, cultural, territorial. La metodología debe ser coherente con las categorías que definen al Sistema Educativo Bolivariano, partiendo de un análisis de situación o diagnóstico, investigación - acción para conocer, comprender la realidad, los distintos saberes y haceres del pueblo, lo que constituye un soporte en la formación de los educandos, considerando los aprendizajes fundamentales: hacer, saber y convivir para el desarrollo del ser social, solidario y creativo. En consideración al reconocimiento del lugar como algo dinámico que se aborda desde lo conocido a lo desconocido, de lo local a lo global, de lo concreto a lo abstracto, de lo cercano a lo lejano. Utilizando el proceso de sistematización de experiencias desde la práctica, porque desde ahí se interpreta, se comprende, se reflexiona y se producen saberes para impulsar y reorientar la práctica.

Características de la metodología de proyectos

Esta metodología puede caracterizarse en lo siguiente:

• Fundamentada en un principio de continuidad. Lo que supone la relación entre los distintos proyectos, de manera que no sean fragmentos ni estancos, sino interdependientes. Esto exige que cualquier decisión que se vaya a tomar sobre los distintos aspectos de los proyectos tenga en cuenta los anteriores, así como los que se prevean a continuación.

• Relacionada con lo anterior, de progreso escalonado, lo que implica tener en cuenta, para cada clase de proyecto el nivel anterior indispensable para iniciar el proceso de aplicación de aquél. Así se evitarán lagunas en el proceso de aprendizaje por falta de base y las repeticiones innecesarias del mismo por no comprobar el estado inicial del sistema respecto al nivel en cuestión.

• Integradora de capacidades y potencialidades de los(as) estudiantes, de los lineamientos curriculares y de las condiciones de la realidad social y cultural.

• Significativa y motivadora para los (as) estudiantes y para su desenvolvimiento en el medio, como individuos diferenciados y como colectivo, de manera que propicie su participación activa.

• Un proceso abierto y flexible, revisable e inacabado. En cualquier momento y ante cualquier decisión debe existir la posibilidad de corregir fallas y añadir mejoras; en pocas palabras asegura la posibilidad de la retroalimentación de la planificación, y exige el funcionamiento de todos los elementos de la misma como partes interdependientes de un sistema.

• Adaptada al lugar, entorno geográfico-cultural del medio (rural, urbano, de difícil acceso, indígena)

• Realista: todos los elementos del proyecto deben adecuarse a las condiciones específicas en que el proceso de aprendizaje vaya a desarrollarse, (características de los educandos, condiciones de la institución, actividades a desarrollar, educador(a), familias, comunidad, etc.

• Fundamentada y ordenada con base a criterios educativos, lógicos y científicos, según la edad de los educandos. Lo que significa coherencia entre objetivos, medios y criterios de evaluación, sin que se le dé primacía a ninguno de ellos.

Evaluación y planificación

La evaluación es el principal instrumento de la educación para tomar decisiones curriculares, ya que suministra información, tanto en lo que se refiere a la marcha general del proyecto educativo institucional-comunitario, como al desempeño del docente y al proceso de desarrollo y aprendizaje de cada educando. Debe considerarse como un elemento más del proceso educativo, forma parte de la planificación como proceso global. Por ello, un gran paso para mejorar la mediación educativa es sistematizar el proceso evaluativo y hacer de él un instrumento imprescindible en la práctica pedagógica.

En el Sistema Educativo Bolivariano se considera la evaluación como un proceso continuo, permanente y holístico, donde intervienen todos los actores y factores del proceso educativo. Se evalúa para conocer cómo va el proceso de aprendizaje del educando en atención a las diversas variables que actúan sobre la acción educativa.

La evaluación del proceso de aprendizaje es concebida como la valorización cualitativa de sus potencialidades y de los aprendizajes adquiridos, así como de las condiciones que lo afectan. Este proceso de valorización es individualizado, en función de unos criterios previamente establecidos, referidos a los aprendizajes esperados y las capacidades que deben desarrollar los estudiantes.

En este sentido, la evaluación debe valorar el proceso del educando en cuanto a los aprendizajes alcanzados y los cambios que se suceden durante ese proceso. A tal efecto, debe considerar las condiciones que potencian o dificultan esos aprendizajes, para propiciar un ambiente de aprendizaje que potencie su proceso de formación.

Es importante tomar en cuenta que el proceso de aprendizaje se desarrolla a través de una permanente interrelación entre los educandos y el medio ambiente en que viven. Por eso, el entorno vital debe servir de apoyo para desarrollar todas las actividades, siendo necesaria la exploración, un diagnóstico para el análisis de la situación, previo a la planificación, que brinde información sobre estos aspectos:

• La propia institución como el entorno más restringido: tipo, organización, educadores(as), recursos, espacios, etc.

• La familia de los educandos: nivel cultural y socioeconómico, participación con la institución, oficios o profesiones de los padres y de los educandos (en el caso de los adultos), clase de vivencias, número de hijos, hermanos, etc.

• La urbanización, el barrio o la localidad: aspectos geográficos, urbanísticos, culturales, sociales, económicos, etc., que sean importantes a efectos de tratados en la planificación.

Tipos de evaluación

Diagnóstica: Se realiza al inicio de cualquier actividad educativa; provee información acerca de los conocimientos, experiencias y aprendizajes previos que poseen los educandos, lo que permitirá apreciar los avances obtenidos al finalizar la enseñanza. El diagnóstico proporciona información del entorno familiar, social y cultural que inciden en lo que los educandos saben, hacen y en su comportamiento social. En tal sentido, permite detectar las situaciones de riesgo físico, social y psicológico con el propósito de tomar decisiones oportunamente.

Continua: Enmarcada en el principio del continuo de desarrollo humano de la educación, se realiza durante todo el período en forma permanente, de forma sistemática y objetiva, con la finalidad de reconocer o identificar los aprendizajes alcanzados por los educandos después de un período de mediación pedagógica. Se valoran los progresos alcanzados, de modo que en todo momento se tenga conocimiento del proceso de aprendizaje para ir tomando las decisiones necesarias en lo momentos adecuados y oportunos. La evaluación servirá como base para planear estrategias que favorezcan el logro de nuevos aprendizajes o avanzar hacia la consolidación de los que están en proceso. Del mismo, modo permite valorar la actuación del docente en los logros o limitaciones del proceso educativo. Por lo que suministra información que permite orientar la acción educativa, fortalecerla o adecuarla, según las posibilidades y los aprendizajes que van obteniendo los estudiantes mediante el registro y el análisis de la información obtenida de manera secuencial para verificar los avances o limitaciones.

Final: Tiene como objetivo registrar los resultados obtenidos al concluir el proceso de enseñanza y compararlos con los obtenidos al inicio. Facilita la identificación de las fortalezas y limitaciones de la acción pedagógica ejecutada para formular nuevas propuestas en la planificación del trabajo para el período siguiente. Por ello, es conveniente considerar las experiencias derivadas de la práctica evaluativa anterior, con el propósito de que la mediación pedagógica sea la más adecuada.

La planificación

La planificación es uno de los primeros y más importantes procesos que emprende cualquier acción humana. Consiste en pensar en el conjunto de actividades interrelacionadas que deben conducir al logro de resultados deseados. Para ello hay que tener en cuenta quienes las van a realizar, en qué tiempo, con qué apoyo, a quienes van dirigidas y cómo serán evaluadas. Todo ello de una forma globalizadora y holista, por cuanto la planificación es una organización lógica de situaciones significativas, surgidas de la reflexión permanente del hacer de cada uno de los involucrados. Es una herramienta técnica que, en un proceso de reflexión, propicia la toma de decisiones.

En el Sistema Educativo Bolivariano, ante el convencimiento de que los estudiantes son sujetos y actores de su proceso de aprendizaje, se promueve la organización de situaciones en las cuales puedan desarrollar su potencial, por lo que es necesario efectuar una planificación donde población, infantil y adultos, participen activamente en la organización de la jornada diaria, del espacio académico, en la elección de estrategias y la búsqueda de recursos apropiados. De esta forma, se convierte en “un proceso dinámico que parte de la necesidad de una mediación educativa activa, planificada e intencional, con el objeto de garantizar los aprendizajes significativos para el desarrollo integral del educando” (MED, 2005. Pág. 87).

Se propone una planificación compartida entre docentes, educandos, familia y comunidad. Se enfoca sobre problemas, ideas y cuestiones relevantes y auténticas. Se planifica para orientar la acción pedagógica, para organizar el trabajo diario, para tener claridad en lo que se va a hacer, por qué, cuando, con quién y cómo hacerlo, para lograr la mejor utilización del tiempo, las estrategias y los recursos. De ahí que la planificación no puede concebirse como propuesta aislada, ni como una secuencia fija de contenidos a transmitirse, sino que debe integrarse en un proceso amplio, flexible y global, que brinde la oportunidad para lograr experiencias de aprendizaje, el desarrollo de capacidades, previendo estrategias para que los niños y niñas trabajen en forma individual, colectiva y en pequeños grupos.

Tomando en cuenta la metodología de proyectos propuesta, se derivan la planificación educativa integral comunitaria y la planificación del docente, que se recomienda sea mediante el proyecto de aprendizaje o didáctico.

Los proyectos de aprendizaje o didácticos

Los proyectos de aprendizaje en el Sistema Educativo Bolivariano se consideran una estrategia de trabajo planificado y compartido entre los educandos, docentes, familias y miembros de la comunidad. Comprenden la definición de objetivos y estrategias que aportan insumos para la elevación de la calidad en el proceso pedagógico. Asimismo, profundizan el desarrollo del pensamiento crítico, creativo, analítico de los involucrados en el proceso educativo y el desarrollo de prácticas de investigación y de autorreflexión del propio aprendizaje, en los/las docentes, los estudiantes y las familias.
La construcción, desarrollo, seguimiento y evaluación de los proyectos permiten conocer los procesos reales que ocurren en los diferentes escenarios educativos, ayudan a determinar las potencialidades e intereses de los educandos, con el fin de ejecutar acciones dirigidas a aumentar la eficacia y eficiencia de la mediación didáctica de los docentes y especialistas.

Los proyectos constituyen una metodología de trabajo que facilita la globalización o integralidad de los aprendizajes. Por ello, la organización curricular a partir de los ejes curriculares, integrándolos a las diferentes áreas de conocimiento en una orientación hacia el convivir, el hacer y el saber en un sentido dinámico socio-natural, favorece la globalización en la búsqueda de aprendizajes significativos. Asimismo, como estrategia metodológica es una oportunidad para poner en práctica el enfoque interdisciplinario.

Trabajar mediante esta metodología significa viabilizar la comprensión de la realidad a través de la investigación que se concreta en un proyecto. En tal sentido, promueve en el o la docente la investigación-acción, la reflexión acerca de su práctica pedagógica. Esto es, porque parten del análisis de la práctica educativa, del contexto, de las ideas, de las experiencias y de los conocimientos previos de los educandos, de sus imágenes del mundo, de sus creencias, para propiciar estrategias que favorezcan la potenciación de las capacidades individuales y grupales.

El proceso de creación y desarrollo del proyecto es flexible y dinámico, debido a que establece métodos, técnicas y estrategias didácticas que permiten una adecuada mediación de los aprendizajes porque parte de una realidad contextualizada. Además, permite una evaluación compartida de lo planificado con relación al proceso y a los resultados, a la vez que facilita su redefinición con el surgimiento de nuevos proyectos para la continuidad del proceso de aprendizaje de los estudiantes.



El Proyecto Educativo Integral Comunitaria (PEIC)

El PEIC se planifica mediante un proceso de construcción colectiva de acciones, con la finalidad de incidir en el entorno educativo para atender las necesidades y situaciones propias de la institución educativa, la familia y la comunidad. Por tanto es una herramienta de la comunidad educativa.
La planificación del PEIC significa un proceso permanente de discusión, construir una comunidad de interacciones entre los integrantes de la institución y de éstos con la comunidad, lo que implica la oportunidad para el cambio organizacional y de las prácticas habituales, subsanar los problemas y las necesidades institucionales y comunitarias, definir objetivos educativos, planteados a nivel personal y colectivo.
El PEIC tiene el propósito de hacer realidad una nueva manera de educar. En tal sentido debe fortalecer la formación integral, crear las condiciones para que cada institución educativa sea un espacio de paz, de salud y vida, del quehacer comunitario y que en ella se den procesos para la producción y el desarrollo endógeno, la creación y la creatividad, que se produzcan innovaciones pedagógicas y tecnológicas, comunicación alternativa y que sea un centro para el uso y desarrollo de las tecnologías de información y comunicación.

Todo ello para garantizar una educación de calidad, propiciar una metodología participativa que favorezca la integración activa de la comunidad al proceso educativo. Así como generar estrategias para el mejoramiento de la calidad de vida de los educandos y sus familias.

Conclusiones

El reencuentro con la idea bolivariana responde en primer lugar, a la idea de cambio, de ruptura, de persistencia y de reflexión. El reencuentro con Bolívar y con el gran innovador Simón Rodríguez, sirve para tomar ejemplo de quienes, contra toda clase de avatares, levantaron sus ideas, pensaron con cabeza propia, combinaron la reflexión y la acción, asumieron con empeño el compromiso de enfrentar el reto de sus tiempos y trascendieron su época.
En segundo lugar, nos recuerda que un pueblo es algo más que un grupo de gente sobre un territorio. Así, una nación se reconoce en su historia y sus referentes comunes, pero sobre todo se construye y reconstruye en su acción diaria, en su capacidad para asumir un proyecto conjunto, en función de dar respuesta a los retos del momento.
En tercer lugar, el carácter bolivariano de las escuelas nos recuerda que somos latinoamericanos y caribeños y que, como tales, tenemos que ver y comprender hacia el Sur, hacia Centroamérica y las Antillas, porque nuestra suerte es necesariamente compartida y las posibilidades de futuro común están atadas a nuestra capacidad de integración.
Por último, asumir la nueva educación venezolana como Bolivariana significa que no podemos quedarnos en el discurso educativo. El compromiso tiene que traducirse en las aulas, en una práctica pedagógica abierta, reflexiva y constructiva. En una relación amplia con la comunidad, signada por la participación auténtica y en un cambio efectivo del sistema escolar, sus concepciones, procedimiento y estilos, acordes con el propósito de construir una nueva ciudadanía

Bibliografía

Ausubel, D., Novak, J. D. y Hanesian, H. (1986). Psicología educativa. México: Trillas.
Asociación Mundial de Educadores Infantiles (1999). Taller Globalización de Actividades. Disco 1. Madrid: Presentación Digital
Bronfenbrenner, U. (1987). La ecología del desarrollo humano. Barcelona: Paidós.
Coll, C. (1987). Psicología y Curriculum. Barcelona: Laja
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial N° 5.453 Extraordinaria del 24 de Marzo del 2.000. Caracas. Venezuela
Delors, J., Almufte, I. y otros (1.996). Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI. Ediciones UNESCO.
Istúriz, A. (2004). Presentación: El Sistema de Educación Bolivariana. Caracas.
Ley Orgánica de Educación. Gaceta Oficial N° 2.635. Extraordinaria del 28 de Julio de 1980. Caracas. Venezuela
Ley Orgánica para la Protección del Niño y niña y del Adolescente. Gaceta Oficial Nº 5.266 Extraordinaria del 2 de Octubre de 1998.



Ministerio de Educación y Deportes:

------------------: Currículo de Educación Inicial (2005). Dirección de Educación Preescolar. Caracas

------------------: La Educación Bolivariana (2004a). Viceministerio de Asuntos Educativos. Caracas

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